El Alcázar de los Condestables
Soberbio
alcázar que se alza en el extremo Sur del rectángulo que constituye la parte
que fuera amurallada. Consta de dos
torres gemelas, de mayor altura la del
infantado unidas por un cuerpo central. De carácter militar, fue vivienda de
los Velasco.
Al
hacer mayorazgo, en 1380, vinculaban en primer lugar “la villa de Medina de Pomar, con su alcázar y con sus aldeas y con sus
términos e con todas las preheminencias que a la dicha villa e alcázar
pertenecen”. En su testamento dictado tres años después, Pedro recordaba: “las lauores que yo et la dicha donna María
mi muger avemos fecho en uno de los alcázares de Briviesca et de Medina”.
La
falta de citas anteriores a estas fechas es absoluta. En la donación de Medina
no aparece mencionada la fortaleza. Los veros de los Velasco alternan con los
roeles de los Sarmiento en varios lugares del alcázar (acceso al husillo, en
las yeserías, en lo alto de la torre sur, ...). Excepto la parte interna de los
vanos que tienen arco de medio punto, obra posiblemente del siglo XVI, el resto
muestra clara unidad de estilo. Los modelos están tomados de los musulmanes: proporciones de los torreones, estilo,
epigrafía y colocación en un extremo de la cerca para tener salida libre en
caso de ataque. No en vano la colonia mora de Medina era numerosa. A pesar de
todo lo dicho, no sería aventurado suponer una fortaleza anterior, al menos de
comienzos del siglo XII, que pudiera hallarse en completa ruina cuando los
Velasco tomaron posesión de la Villa.


En
julio de 1896, mediante escritura pública y ante el notario don Santiago
Valdivielso Morquecho, el Excmo. Sr. D. Bernardino Fernández de Velasco y
Balté, Duque de Frías y Conde de Haro, otorgó el Alcázar a favor de la Ciudad de Medina de Pomar. En
1931 fue declarado monumento nacional.
Museo Histórico comarcal.
La ciudad de Medina de Pomar y su Alcázar son sede del Museo de las Merindades, un centro de naturaleza expositiva y carácter histórico donde se ofrece al visitante, de forma diversa, amena y participativa, un recorrido por la historia de la comarca. Dispone de cuatro secciones, a saber; la dedicada a la comarca, estudio del territorio de Las Merindades; la de Arqueología; Etnografía y la de Bellas Artes. Posee piezas de notable interés que se describen en el capítulo “Itinerario complementario por el patrimonio cultural”. Fue inaugurado por la Presidenta del Congreso de los Diputados, Excma. Sra. Doña. Luisa Fernanda Rudí, el 26 de noviembre de 2001.
Medina
de Pomar tuvo varias plazas porticadas. La Mayor ha poseído tres edificios
consistoriales.
El
primer Ayuntamiento que tuvo la villa debió de terminarse su construcción en
1533. Se hallaba en dicha plaza y se invirtió en su edificación unos 41.000
maravedís, según se deduce de la sentencia arbitral dada por Hernando de Hierro
y Juan Fernández de Salinas, árbitros nombrados por las Vecindades y la Villa
para arreglar sus diferencias. Aneja se encontraba la cárcel.
El
segundo, de 1780, levantado sobre el mismo sitio que ocupó la anterior, según
se deducía de la inscripción que tenía en uno de sus ángulos “Soto me fecit año 1780”. Por estar muy deteriorado
y ser deficiente el edificio para las necesidades de un municipio moderno, se
proyecto otro nuevo el año 1897, por el arquitecto burgalés José Calleja.
La
actual casa consistorial de Medina de
Pomar es un edificio monumental, uno de los más emblemáticos de la ciudad.
Construido sobre soportales haciendo juego con restos más antiguos. Ocupa un
espacio privilegiado, en la plaza Mayor, a la que abre su planta baja en un
generoso pórtico de arcos carpaneles. Es un edificio de piedra de sillería y consta
de tres plantas.
El piso noble, en casi toda la extensión de la primera crujía, está ocupado por el salón de plenos, elemento que embellece el conjunto del edificio, de estilo ecléctico, fundamentalmente informado de renacimiento (neoclásico).
El
salón de plenos es rectangular y se abre a la plaza a través de tres balcones;
uno más se orienta hacia la calle y dos grandes puerta comunican la estancia
con el pasillo y la escalera del edificio. Se estratifica en dos niveles su superficie;
el de presidencia es un estrado de madera y está elevado sobre el resto de la
sala. En ambos casos, la solera es de madera. La mayor dignidad del estrado
sobre el resto estriba en su mobiliario, muy digno.


“Medina, dice Oliver Asín, es la ciudad amurallada con alcázar en la
mudayna, residencia de una autoridad con mando sobre un territorio mayor o
menor, con núcleo urbano apto para el desarrollo de una ordenada actividad
artesana, así como también comercial a base de mercados semanales y de ferias
de animales” .
Las murallas. Las condiciones defensivas de Medina son
desiguales. El lado mejor defendido es el del Este, por el repentino declive
del terreno formado por el lecho del Trueba (la cota desciende de 595 metros en
la Revilla, a 575 en las huertas).
La
ciudad ha tenido tres recintos murados. El primero abarcó el casco antiguo, que
comprendía los alrededores de la actual Plaza Mayor. La cerca se alargaba de
Norte a Sur y poseía cuatro puertas y dos portillos. Al Sur, final de la calle
Fundador Villota, se abría la de la Villa. En el extremo opuesto otra, que se
mantiene aún en pie, de 2,90 metros de luz. Su arco ojival es de dovelas bien
talladas. Encima tiene una vivienda.
El Arco de la Cadena, robusto, pesado y un tanto basto. Es en realidad una salida a las huertas bajo la vivienda de los alcaides. Se asegura que tenía puente levadizo. Es posible que sea la puerta más antigua de Medina. Junto al Alcázar, al final de una calle habitada por moros, se abría una cuarta, de nombre árabe: la Puerta de Zaraza.


Conjunto histórico-artístico nacional
El
Decreto 1340-1973, de 7 de junio, cita textualmente: “la Villa de Medina de Pomar, que en su origen histórico se remonta a la
época prerromana, durante la cual perteneció a Cantabria, quedó encuadrada,
luego de ser sometida a Roma, en el “Convento jurídico de Clunia” y fue después
de la Reconquista sede de la Alcaldía Mayor de las Merindades de Castilla.
En el aspecto arquitectónico, Medina de
Pomar se manifiesta como una población antigua y señorial, de sólidas casas
armeras, magníficas iglesias y soberbio Alcázar. Dentro del conjunto sobresale
toda una serie de edificaciones de notable valor artístico e histórico, como el
Alcázar de los Condestables, construido en el siglo XIV y declarado monumento
nacional, por Decreto de tres de junio de mil novecientos treinta y uno; la
iglesia parroquia de Nuestra Señora del Rosario, de comienzos del siglo XII y
considerada como iglesia juradera; la de la Santa Cruz, situada en la zona más
alta de la Ciudad, casi al nivel del Alcázar, que debió fundarse en el siglo
XII; el Convento de San Pedro de la Misericordia, integrado por construcciones
del siglo XVIII, aunque su fundación data del siglo XVI; el Convento de Santa
Clara, fundado por don Sancho Sánchez de Velasco en el siglo XIV y con
sucesivas ampliaciones y reformas de los sucesores de la Casa de Velasco; el
Hospital de la Vera Cruz, fundado en mil cuatrocientos cincuenta y cinco, con
un magnifico patio rodeado de claustros en tres plantas, y la ermita de San
Millán, románica, del siglo XII.
Por todo ello, y para preservar estos
valores históricos y artísticos de reformas o innovaciones que pudieran perjudicarlos,
se hizo necesario colocarlos bajo la protección estatal mediante la oportuna
declaración. En el expediente instruido al efecto fue oído el Ayuntamiento de
Medina de Pomar.
En su virtud, a propuesta del Ministro
de Educación y Ciencia y previa deliberación del Consejo de Ministros en su
reunión del día uno de junio de mil novecientos setenta y tres, se dispuso:
Declarar conjunto histórico-artístico
de carácter nacional a la Villa de Medina de Pomar (Burgos).
A partir de esta fecha, la tutela de este
conjunto queda bajo la protección del Estado, y será ejercida a través de la
dirección general de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia, el
cual queda facultado para dictar cuantas disposiciones sean necesarias para le
mejor desarrollo y ejecución del presente decreto”. En la actualidad, esta competencia le ha sido
cedida a la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León.
Premio
“C” de Turismo de la Junta de Castilla y León
La
Consejería de Industria, Comercio y Turismo de la Junta de Castilla y León
concedió, en 1997, el premio “C” de Turismo al Ilustre Ayuntamiento de Medina
de Pomar. El citado premio se hizo efectivo en Ciudad Rodrigo (Salamanca), el 4
de octubre de 1998.

“Facemos en Medina de Pumar en un
heredamiento nuestro que compramos con nuestros dineros que es cerca de la
iglesia de San Millán de la dicha Medina ...” (Escritura de fundación del
Monasterio de Santa Clara). Esta es la primera cita que se tiene de esta
ermita. De lo existente, aproximadamente la mitad ha sido felizmente
recuperado. Las noticias que se tienen son escasas.
Como
todas las iglesias medievales está orientada en sentido E-O. Las dimensiones
son de 5,30 metros de anchura y su longitud debió tener unos 10,50 metros. La
bóveda, lo mejor conservado, mide 5,60 metros hasta el arco total. Pertenece al
tipo de “bóveda de horno”. El ábside, con tambor, es de tres paños separados
por dos contrafuertes. Al exterior dos codillos diferencian el tramo recto del
hemiciclo del resto del templo. En el lienzo central hay una ventana entre dos
fustes monolíticos que voltean un arco cuyos capiteles están coronados de
ábacos abilletados. Las desproporciones son las propias de la época. Otras dos
pequeñas ventanas se abren en el norte y en el Sur. Tras el arco toral se forma
un tramo rectangular adintelado. Dicho arco descansa en dos gruesas columnas
con capiteles en excelente estado que representan figuras de animales, hojas y
conchas de Santiago. En este tramo y en el Sur hay una puerta tapiada que
comunicaba con el cementerio de la Vera Cruz.
Los
muros miden, aproximadamente, un metro de grosor. Componen su base sillares no
muy regulares, a cierta altura es de mampostería, excepto los contrafuertes,
que destacan por sus buenos sillares. El ábside está coronado de cornisa con
molduras sostenidas por canecillos todos ellos diferentes.
El plano de la ermita presenta muchas semejanzas con el de la antigua abadía de Tabliega. Es muy probable que se levantara poco después de ésta (mediados del siglo XII o principios del XIII).

Iglesia de Santa Cruz
La
primera noticia que se posee de esta iglesia es un privilegio dado por Alfonso X el Sabio en Olmedo, en 1274. Es un
edificio gótico -una visión de este arte en el norte de Castilla- que ya ha
incorporado la ojiva en sus arcos de forma decidida y elevado las naves.
Ha
sufrido varias reformas, todas ellas ampliaciones del edificio primitivo. La
construcción actual corresponde al siglo XIV (pilares cruciformes) en la
cabecera, y al siglo XV en el tramo de los pies (pilares cilíndricos), aunque
claramente se observa una preocupación integradora en todas las fases
constructivas, pese a la desigual-dad de nacimientos en las ménsulas y
capiteles de apoyo de los distintos nervios de las bóvedas
La
iglesia Santa Cruz está ubicada en lo más alto del cerro sobre el que se
asienta la ciudad, al extremo de la calle de su mismo nombre, la cual se
ensancha en una plazoleta a la que dan también las escalinatas de la calle
Mayor, Rocamayor y el pasaje de Santa Cruz, abierto en la antigua muralla,. sobre
la que descansan los muros de la parte posterior.
Encuadra la plaza un pórtico de arquería de medio punto, obra del arquitecto don Carlos San Miguel, construido en 1801. Aquí don Pedro (I) Fernández de Velasco tomó posesión de la entonces villa de Medina de Pomar, a primeros de mayo de 1370, tan sólo unos pocos días después de la firma del albalá en Medina del Campo,20 de abril de 1370.
Está dividida en tres naves de crucería de igual altura más una prolongación estrecha para dar cabida al coro. Los pilares del oeste son cruciformes, sencillos, así como también los laterales, lo que demuestra que son los más primitivos. En el ábside son columnas tronco lo que podría indicarnos que fueron construidos aprovechando las primitivas bases románicas. Los restantes del centro son más tardíos, con nervaduras coronadas de capiteles con cabezas humanas. La bóveda del coro es la más complicada y bella. El diferente color de los sillares podría ser indicio de que la cubierta del ábside sufrió una remodelación tardía. A juzgar por ciertos datos documentales, a finales del siglo XV se estaba realizando alguna obra en la iglesia.


Monasterio de Santa Clara.
Fue
fundado por don Sancho Sánchez de Velasco y su esposa doña Sancha García,
Camarera Mayor de doña Leonor de Aragón, según escritura otorgada en Baeza
(Jaén), el 11 de enero de 1313. En ella dicen: “facemos en Medina de Pumar en un heredamiento nuestro que compramos con
nuestros dineros que es cerca de la iglesia de San Millán de la dicha Medina un
Monasterio de Santa Clara ...”.
Este
monasterio es la mejor prueba de la voluntad de los Velasco por Medina de Pomar
fuera su definitivo lugar de referencia. Por otra parte, manifiesta estrecha
relación de los fundadores con la Orden de San Francisco. El padre de don
Sancho, Fernán Sánchez de Velasco “yace
sepultado con su linaje de antiguos tiempos en el monasterio de San Salvador de
Oña”, según dice la mencionada lápida sepulcral de don Sancho.
El
primitivo edificio no tuvo la extensión que hoy ocupa. El espacio de 5000
metros cuadrados, más la huerta que lo rodea de 22.000 metros cuadrados, fue
aumentado por el Buen Conde de Haro y no se terminó la planta definitiva del
Convento hasta 1532 y la de la Iglesia, hasta los tiempos de doña Juana de
Córdoba, en que fue renovada (1580 – 1610).

Iglesia.- Es la pieza más importante del Monasterio. Desde
el atrio, se accede al interior de la iglesia a través de una portada formada
por arquivoltas decoradas con cardinas que abocinan el tímpano ornamentado hoy
con el escudo del enlace de Bernardino Fernández de Velasco y Juana de Aragón,
sustituyendo la desaparecida imagen de Ntra. Sra. de las Angustias. En la
puerta, de doble hoja, se aprecian los blasones de los Velasco, junto con el de
los Manrique (parte alta) y divisas de los Velasco (cruz de San Andrés) y de
los Manrique (banda).
La
iglesia, de enorme amplitud y gran altura, es de estilo gótico y presbiterio
rococó, silgo XVIII, es de una sola nave y capillas laterales entre
contrafuertes. Se aprecia en la misma, tanto en el interior como en el
exterior, que ha sido ampliada y reformada en varias ocasiones, a pesar de lo
cual, la acertada articulación formal y uniformidad en los tratamientos de
materiales le proporciona una gran unidad visual.
La
mayor parte dedicada a panteón lo ocupa la capilla Mayor, que encierra los
restos de los miembros de la familia Velasco, cuyos enterramientos se hacían en
esta iglesia por haberla convertido en panteón familiar el Buen Conde de Haro,
don Pedro II Fernández de Velasco. Los
enterramientos están constituidos por sencillas arquetas empotradas en los
muros de la Capilla Mayor, que son cubiertas por cartelas imitando cueros
retorcidos, con sus respectivos epitafios. Tras la reforma del presbiterio, en
el siglo XVII, los restos fueron sacados de la cripta y colocados en los muros.
Retablo.- El retablo rococó, dorado, de la capilla mayor,
del siglo XVIII, es de excelente calidad. Está dedicado a Santa Clara, titular
del Convento, a la que acompañan, a su derecha, santa Colette, clarisa
francesa, y Santa Inés, hermana de Santa Clara, a su izquierda. Sobre Santa
Clara, la figura de San José y rematando el retablo San Miguel Arcángel en
actitud de rematar al dragón. A ambos lados, otros dos retablos más pequeños,
dedicados a San Juan Evangelista y a San Francisco (nueva versión señala que se
trata de San Pedro Regalado).
El manifestador.- Dentro del bello conjunto del altar mayor llama la
atención el caprichoso manifestador para dar solemnidad a la exposición del
Santísimo Sacramento. El sagrario remata en una cúpula sobre la cual se halla,
en actitud de posarse, una paloma, símbolo del Espíritu Santo. El tabernáculo
se compone de un artístico relicario de 206 celdillas, que enmarcan el singular
expositor conocido como “Manifestador de la Paloma”, dotado de un mecanismo
para su elevación y apertura automática, siempre efectista, del nimbo radiante
que adorna la custodia en la exposición solemne del Santísimo. Es una obra
neoclásica que se añadió con bastante posterioridad al retablo mayor, aunque su
construcción ya se decidiera en 1779.
Capilla de la Concepción.- Es de
planta cuadrada, que pasa a octogonal mediante unas trompas renacentistas en
forma de conchas o veneras. Un conjunto de finos haces de columnas sirven de
apoyo a una hermosa bóveda ojival de complicada crucería, en cuyas
intersecciones se encuentran las claves doradas y decoradas con
representaciones de apóstoles (san Andrés, san Mateo, Santiago el Mayor y
Santiago el Menor) y escudos de la familia.
Museo de los Condestables.
Se
distribuye en once huecos en los que se cobijan siete vitrinas, situándose
otras piezas directamente sobre los paramentos. En una urna colocada en el
centro de la sala, se aloja la joya de este museo, el inefable Cristo Yacente, de Gregorio
Fernández. Bajo la arcada central de
este paramento se halla el cuadro de “La Adoración de los Reyes”, óleo
sobre tabla de escuela flamenca y que parece corresponder al final del siglo
XV. Al lado opuesto, otro soberbio
lienzo representa a la “Sagrada Familia con Santa Ana”, obra de Hendrick Lecreck (1570 – 1630).
Les
siguen en interés el célebre Relicario
de los Siete Círculos, en
cristal de roca y guarnecido en plata labrada, que contienen una pequeña cruz
del Lignum Crucis traída de Château Chalom cuando el Condestable don Juan II
Fernández de Velasco tomó en 1596 esta villa del poder de Enrique IV, donde lo
había dejado por memoria el Emperador Carlomagno. Dos vitrinas después tenemos
el Cristo de Lepanto, que fue
bendecido para tal batalla por Pío V y entregado por Sixto V al Condestable
cuando fue a darle el parabién en nombre de Felipe II y que, tanto por tales
circunstancias como por el perfecto acabado del trabajo en marfil, pudiera
deberse al círculo de Benvenuto Cellini.
También
sobresalen una cruz gótica, del
siglo XVI, en plata; un excelente Cristo
de marfil en cruz de concha, una Virgen en plata, “Ntra. Sra. con el Niño en
brazos”, del siglo XVI, puesta en caja de ébano. Varios relicarios de plata
así como un Cristo de plata en cruz
de ébano con serpiente sobre la cruz, el cordero con el libro y las tablas de
Moisés, en plata, y el denominado Relicario
Redondo, guarnecido en oro y planta dorada con esmalte. Un bargueñito
holandés. La imagen de la Virgen de la
Rosa con el Niño, de buen tamaño y cuidada policromía, gótica, quizá de
finales del siglo XIV.
Cuerpos
en alabastro de caballeros yacentes, un retrato de Iñigo Melchor Fernández de
Velasco, obra de Blas González, del siglo XVII. Le siguen vitrinas con tapices,
vestidos litúrgicos, cofres y un caprichoso altar de campaña, de bella
decoración, del siglo XVI.
Coro.- El coro alto es una majestuosa nave de estilo gótico, con bóvedas de
bella crucería compuesta y adornos de madera policromada en sus claves, que
posee una admirable sillería de nogal y un retablo barroco, ricamente dorado y
cuajado de reliquias. Una imagen de san Pedro Regalado, transportado por
ángeles, remata este retablo, cuyas hornacinas superiores están ocupadas por
dos excelentes tallas de san Francisco y santa Clara y las inferiores por otras
de san José y la llamada Virgen de Trápani, por ser semejante a la famosa imagen
italiana. Tal como reza la leyenda a modo de friso que recorre la parte alta de
la sillería, mandó hacer ésta don Iñigo Fernández de Velasco, que murió casi
cuatro años antes de la fecha de su instalación (1532), culminándola su hijo
Pedro, el mismo que encargara el mausoleo.
Desde aquí es fácil admirar
el espléndido acabado de las rejas que cierran en celosía los vanos, así como
la elegante hechura del calado que separa el coro de la nave del templo.
Santuario de la Virgen del Rosario
Esta
iglesia aparece nombrada en documentos antiquísimos, entre los que se encuentra
la propia carta puebla o fueros concedidos por Alfonso VII a mediados del siglo
XII a Medina de Pomar, tildando la misma como iglesia juradera. “....et si venerit populator ad sacramentum
faciendum vel recipiendum non donet nec recipiat alibi nisi in ecclesia Sanctae
Mariae de Medina villae” .
A
mediados del siglo XII estaba ya construida la iglesia de Santa María del
Salcinal, como entonces se le llamaba. Fue levantada, pues, en plena época
románica.
En1571,
con motivo del triunfo en la batalla naval de Lepanto, en la que la armada
española, junto con Venecia y el Papado, desarbolaron a la turca, el Concejo
medinés, consultado el Condestable Iñigo (II) Fernández de Velasco, cuarto
Duque de Frías y Señor de Medina de Pomar, tomó un trascendental acuerdo: el
santuario de Santa María del Salcinal, pasaría a llamarse Santa María del
Salcinal y del Rosario, por haber ocurrido la citada contienda el 7 de octubre
de dicho año y conmemorarse en dicha fecha la Virgen del Rosario. Así, fue
perdiendo el nombre originar a favor de la segunda advocación.
Se
encuentra al Sur de la ciudad, junto al río Trueba. A pesar de encontrarse
extramuros de la villa, parece, por sus enterramiento, haber tenido, en algún
momento, más importancia que la de Santa Cruz.
Es un edificio de transición. En su lugar
hubo, primeramente, un templo románico, como lo atestigua el fuero de Alfonso
VII, ampliado posiblemente a mediados del siglo XIII. El actual tiene 45 metros
de longitud por 20 metros de ancho. Se compone de elementos románicos, góticos,
renacentistas, barrocos y neoclásicos.

Patronos de Medina de Pomar
Ntra. Sra. del Rosario
La
Virgen del Rosario es la representación medinesa por excelencia. La Reina del
Cielo congrega oraciones y sentimientos, esperanzas y consuelos; fervor
religioso. Ninguna fecha del calendario local alcanza el relieve y significado
como la del primer domingo de octubre, tradicionalmente elegida para celebrar
la efemérides de la Patrona.
El
santuario de la Virgen, descrito en apartado anterior. En lo antiguo de Santa
María, más tarde, cuando empezó a dársele a la Virgen advocaciones, se la
designó con el nombre de Nuestra Señora del Salcinal, por los muchos sauces que
crecían en las márgenes del Trueba. Posteriormente, y merced a la victoria de
la armada cristiana en Lepanto, el concejo medinés, consultado el Condestable
Iñigo (II) Fernández de Velasco, acordó tomar como patrona a la Virgen del
Rosario.

San Isidro Labrador
También es patrono de los agricultores. El santo
madrileño es querido y venerado cada 15 de mayo por el vecindario, que de
siempre respeta y celebra la festividad. Se bendicen los campos y a él se le
ofrecen los frutos. Misa solemne y procesión en su honor, con asistencia de las
autoridades.
Hospital de la Vera Cruz
De
este hospital como de otros edificios de Medina, hay que hablar en pretérito y
es una pena porque fue una de las instituciones más relacionadas con los
acontecimientos históricos medineses de fines de la Edad Media. Hoy en día es
una ruina, con los paramentos perimetrales consolidados de forma precaria.
En
el “Origen de la ylustrísima casa de los
Velasco” se nos asegura que el Buen Conde de Haro hizo dos monasterios y un
hospital (éste) cabe el monasterio de Santa Clara de Medina de Pumar y dexole
mill ducados de renta de patrimonio. Fue para doce pobres biejos y un capellá
que les dice cada día missa, an de tener en el hospital otros siete pobres
dolientes continuamente y demás desto dan una comida y una cena a todos los
pobres que pasan por aquel hospital. El hospital de la Vera Cruz es todo el de
cal y canto que lo que otras casas es de madera es allí de bóveda”.
Está
cercado de una tapia en la que se abre una puerta clasicista, finales del siglo
XVI, coronada con tres escudos familiares. En el lado izquierdo estuvo el
cementerio, limitado al Norte por la ermita de Santa Lucía o San Millá. En
medio hay una cruz renacentista sobre una columna ochavada de base escalonada.
El
edificio se extiende alrededor de un patio cuadrado. Por el Oeste un pórtico
forma ángulo recto con la fachada de Santa Clara. Fue construido a base de
semidobles de factura originalísima. Casi todo el hospital fue de mampostería
excepto el patio y pórtico citados que están hechos de sillería amarillenta bien
trabajada.
Constaba de tres pisos. Una escalera interior de tipo palaciego comunicaba la parte baja con el piso primero recorrida de una excelente balaustrada de puro estilo renacentista. En un rincón del patio existe una escalera de caracol que también comunicaba ambas plantas hoy desaparecidas. En el entresuelo pueden verse grandes departamentos en donde ensilaron granos que se prestaron a súbditos del condestable en épocas de hambre o desgracias.

Dos veces ciudad
Cuando avanza la reconquista, se
cambió el nombre de Medina de Castella Veteris por el de Medina de Pumar, para
distinguirla de otras Medinas que estaban inclusas en la ya extensa región de
Castilla la Vieja.
Es en la época de la repoblación de
esta zona, por parte de Alfonso VIII, cuando aparece por primera vez con el
apelativo de “Pumario” , en 1202, para acompañar al nombre.
La capitalidad de la Merindad Menor
de Castilla la Vieja, centrada en Medina de Pomar, será una consecuencia lógica
del desarrollo del fuero. Una tardía documentación así lo atestigua.
Medina de Pomar puede presumir de ser ciudad por
partida doble. Lo es de cuna, desde su origen, por su denominación árabe. Al
igual que las otras Medina de España tiene raíz musulmana. Su nombre significa
ciudad. A la nuestra se le añadió de Pomar
También por el título honorífico otorgado por SM la Reina María Cristina
de Habsburgo Lorena mediante Real Decreto de 1894.

SM
La Reina Regente María Cristina de Habsburgo Lorena